Caída Libre
Tu recuerdo me llama, los sueños me alcanzan hasta en la cumbre del Everest. Alzo la mirada al cielo y pido una explicación que solo sabe reconocer mi cerebro pero mi corazón esta ciego, cerrado a ver otra alternativa que no sea el volver a tus brazos. Mis alas se han quemado y mis brazos están agotados de intentar sostenerme del tubo que cada vez se cae un milímetro más. Dios, dime que hice mal? ¿Por qué dejaste que cayera de la nube sin previo aviso? ¿Por qué dejaste que me estrellará sin un colchón de rescate? Dios, luche. Como luche por no sentir nada, por apagar los sentimientos y emociones, y cuando recuerdo tu sonrisa, tu risa resonando en mi cabeza el cuerpo se me estremece. Ruego, grito y pataleo preguntado por qué deje que llegara tan lejos. Creí que nunca pasaría, que nunca se terminaría, que la felicidad sería eterna pero no es más que la ola que llega a la orilla de la playa, permanece unos segundos y regresa al mar dejando su cicatriz para los ojos de los espectadore...